Laurie Shepard, “Si alguien me eligiera por cuota no me gustaría”.

Laurie Shepard, adjunta al consejero delegado de EVO Banco.

Nacida y crecida en Estados Unidos, Laurie Shepard llegó a Madrid en 1999 y hoy tiene la nacionalidad española, y se dice “extremeña de corazón”. Aunque sus estudios se centraron en el área jurídica y el español, pronto se derivó al área económica y desde el inicio de su carrera profesional asumió responsabilidades de gerencia en diversas instituciones financieras internacionales, normalmente no lideradas por mujeres, como Citibank, Morgan Stanley y Chase-Chemical Bank, en Nueva York, Londres y España.

 

Llegó a EVO Banco tras la compra de esta entidad a NCG por parte de Apollo, en cuyos negocios de consumer finance en España e Irlanda llevaba trabajando desde 2005, dirigiendo grandes proyectos estratégicos de transformación empresarial. Desde 2014 es adjunta al consejero delegado de EVO Banco y presidenta de sus afiliadas en el sector de finanzas de consumo EVO Finance, en España, y AvantCard Limited, en Irlanda.

 

El secreto de su éxito es haber elegido las empresas en las que ha trabajado por tener una cultura compatible con la suya, en la que la diversidad es un valor y las mujeres son oídas y valoradas en igualdad de género. De hecho, piensa que las empresas que no cambien su cultura tradicional para apostar por la diversidad, no seguirán existiendo de aquí a diez años.

 

¿Cómo acabaste en el sector financiero con una formación jurídica?

 

En Estados Unidos hay una carrera que se llama Artes Liberales, pensada para personas que empiezan a estudiar sin saber exactamente lo que quieren. Eliges un área en la que te vas a concentrar y luego puedes tocar otras patas. Yo llegué queriendo ser abogada de derecho internacional, pero ya el segundo año sabía que no era lo mío y empecé a hacer cursos de gestión de negocios y de economía. Cuando terminas la carrera, las empresas vienen a las universidades a buscar empleados, y la que más me gustó fue Chemical Bank. Encajamos muy bien por nuestra cultura, y me ofrecían dos años de aprendizaje, un programa de gestión de desarrollo de talento para irme formando en las diferentes áreas del banco. Fue como un máster. Es algo muy americano; no importa lo que estudies sino qué haces, cómo lo haces y cómo eres capaz de aprender.

 

¿Cómo te integraste en el sector financiero?

 

Allí el sector financiero es igual que aquí, muy masculino. Entrar fue fácil, y lo hice en un buen nivel, gestionando departamentos. Si establecemos niveles del cero al diez, donde el diez es el más bajo, yo entré en el siete, y creo que en el mundo financiero, para la mujer, llegar a niveles cuatro y tres es fácil, porque en ese nivel lo que buscan es gente lista, comprometida, capaz de entender estructuras y situaciones financieras difíciles. Creo que el problema no es entrar ni ascender, el problema viene más adelante, cuando ya estás consolidando tu experiencia.

 

¿Te has sentido infravalorada en algún momento por ser mujer?

 

Yo no. Incluso diría que a veces, en mis posiciones, el hecho de ser mujer me ha ayudado. Nunca me he sentido perjudicada. A lo mejor si me pones en un banco español de toda la vida, me perjudicaría. Creo que me ha ido bien porque he elegido las empresas a las que quería ir, pensando si encajaría en su cultura y si ellos me iban a respetar. Es la suerte que he tenido, que siempre he elegido las empresas y mis cambios, y he intentado no ir a ese tipo de empresas.

 

¿Te ha ayudado la política de cuotas?

 

No. Cuando tienes un equipo, necesitas la diferencia de mujeres y hombres para que funcione mejor. No te ayudan las cuotas sino la diversidad. Siempre he estado en empresas anglosajonas y ahora en EVO, donde lo que más se valora es la diversidad de talento. No creo en las cuotas de género, y si alguien me eligiera a mí por cuota no me gustaría. Cuando vas a incorporar a alguien, a veces hay que forzar un poco para poder ver perfiles femeninos, pero eso no cambia que si el mejor de la lista es un hombre, hay que elegirlo.

 

¿Cuál es tu máxima aspiración profesional?

 

Aprendí muy joven que la carrera profesional es muy larga, y que no tengo que ser presidente de una empresa a los 40 años. Si no tienes prisa, no tienes que optar por cada cambio, y cuando te llame alguien de un banco que te va a pagar más y que tiene un consejo de administración 100% hombres, puedes decir que no porque estás dispuesta a esperar. Si intentas hacer la carrera mucho más rápido para llegar antes, puedes cometer errores, y esperando puedes llegar al mismo sitio más consolidada. Hay que tomarse las cosas con tranquilidad, trabajar bien, tener mucha integridad, ser transparente, y te llegará antes o después. Yo he pasado momentos de mi carrera de dos o tres años bastante tranquilos, casi congelados, pero trabajando bien no cometes errores.

 

¿Tiene la mujer posibilidades de llegar a lo más alto en el mundo financiero?

 

Si eliges bien una empresa con una cultura internacional, sí. Si es una institución con ideas más tradicionales, no tendría posibilidades. En mi caso, no es un tema de hombres y mujeres. Llevo ya 22 años en el sector financiero y cuando llegue a la cima, a lo mejor es el momento de seguir aprendiendo en otro.

 

¿Y cómo podemos cambiar esas instituciones más tradicionales para que abran paso a las mujeres?

 

Si no cambian, se acabarán solas. Creo fielmente que la empresa se enriquece por la diversidad del equipo, y eso significa que esas empresas en diez años no van a existir, porque realmente no van a tomar las decisiones adecuadas. No voy a poner nombres pero hay muchos ejemplos en el mercado español de empresas financieras y no financieras fracasadas. Creo que si no cambian, no van a existir en diez años. Y yo prefiero estar con las que van a seguir existiendo.

 

¿Cómo son las políticas de conciliación en EVO Banco?

 

Lo que te permite EVO es que te administres los objetivos que tienes. Cuando eliges a personas profesionales, no hace falta decirles cuándo tienen que trabajar ni si pueden ir a por el niño. Esa flexibilidad viene porque los empleados dan y los jefes damos. Las políticas son flexibles, no sólo para mujeres sino para ayudar a los padres, tanto hombres como mujeres, y a muchos de mis compañeros hombres les hace mucha ilusión llevar a sus hijos al colegio por la mañana. También somos muy flexibles para cualquier incidente, salida o baja, y hay ayudas económicas para compensar ese sobreesfuerzo de los trabajadores que tienen familia.

 

¿Has podido ser madre con libertad?

 

Yo tengo tres hijos pero tengo que reconocer que los he planificado. Cuando decía que tuve un parón profesional de dos o tres años, justo ahí tuve dos. Creo que si eres mujer hay que pensar bien cuándo. Siempre he querido tener tres hijos y los he tenido. Y también lo he dado todo a la empresa; en mi primer embarazo, tenía planificada una cesárea y la noche anterior estuve hasta las once de la noche terminando el traspaso. Si quieres que la empresa te dé, tienes que darle. Y yo no he tenido problemas con ninguno de los tres; incluso con el tercero, me llamaron para ofrecerme un ascenso cuando estaba de baja.

 

¿A qué responsabilidades te enfrentas a diario en tu puesto?

 

Por encima sólo tengo al consejero delegado, al consejo de administración y al presidente. Tengo muchas responsabilidades. Una de ellas es el apoyo al consejero delegado y el comité ejecutivo, como asesora para debatir ideas, visiones. De cara al consejo de administración y el accionista, debo asegurar que pensamos en todas las posibilidades, elegimos bien y tomamos las decisiones correctas. Cuando ya se define la estrategia y tenemos claro hacia dónde queremos ir, me ocupo de la implementación, me aseguro de que tenemos los recursos, el dinero y las herramientas, y pongo en marcha las iniciativas para apoyar esa estrategia.

 

¿Qué porcentaje de mujeres trabajan en EVO Banco?

 

En el grupo casi hay paridad, somos un 47% de la plantilla. En los puestos de más responsabilidad estamos más cojos, y el porcentaje baja a un 33%. En el consejo de administración hay tres mujeres de un total de nueve consejeros. Corregirlo depende tanto de la empresa como de las propias mujeres. Hay algunas mujeres que prefieren tener más tiempo con la familia que en el trabajo, y a medida que suben, deciden quedarse en un nivel.

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