Elena Mayoral, AENA: «Los tiempos de incertidumbre y cambio deben ser un acicate para nuestra imaginación»

Elena Mayoral, directora general de Aena

Elena Mayoral es  Ingeniera Aeronáutica y la primera mujer Directora del Aeropuerto de Aena en Madrid, además de Executive MBA. Es además miembro del consejo de gobierno de la asociación mundial que reúne a los principales aeropuertos del mundo, ACI. Mayoral cree firmemente que «Los tiempos de incertidumbre y cambio deben ser un acicate para nuestra imaginación. Estamos obligados a utilizar nuestro ingenio para salir de la rutina y responder a cada idea con un ¿por qué no?».

 

¿Por qué decidiste estudiar ingeniería?

 

En el colegio sacaba muy buenas notas y además, mi padre era ingeniero. Con 18 años me vine a Madrid, primero porque la carrera me atraía, y también, porque quería venir a Madrid. A veces las decisiones más importantes las tomas de esa manera tan banal. Mis padres me animaron, siempre han apoyado mi trabajo. De hecho, tengo dos hermanos, dos chicos, y siempre nos han pedido y exigido lo mismo.

 

¿Es una carrera muy sacrificada? ¿Qué obstáculos has tenido que superar?

 

Era una carrera que exigía mucho esfuerzo y dedicación. Como tuve la inmensa suerte de conocer a mi marido durante la carrera, estudiábamos juntos y era más llevadero. Mi marido siempre me ha apoyado mucho, al igual que mi familia. Sin un apoyo así es difícil llegar a un puesto que exija tanta implicación.

 

En el último año de carrera de ingeniería aeronáutica, tuve una beca en una empresa y después del año de beca, el jefe que tenía entonces decidió que los becarios tendríamos otro periodo de prueba. La explicación que me dio para que no tuviéramos un sueldo de ingeniero, como se suponía que hasta entonces había sucedido, fue que “para vestidos y copas, te llega”. La frase en el momento no me impactó mucho, pero mi marido siempre la cuenta. Lo cierto es que nuestra profesión ha sido siempre muy masculina, y me he encontrado a más gente con esos comentarios. Pero con los años empiezas a contestar con cierta elegancia.

 

A los dos meses ya me había ido a la empresa que quería, aunque no me fui por eso, porque lo increíble es que mi jefe, en realidad, valoraba mucho mi trabajo .

 

¿Cuál ha sido el camino para llegar a ser directora del Aeropuerto de Madrid Barajas?

 

Estuve 5 años en una empresa de ingeniería con proyectos aeroportuarios. Era un trabajo muy interesante, pero trabajábamos también para la administración y por falta de planificación, acabábamos preparando las ofertas trabajando las noches enteras.

 

Así que cuando tuve la oportunidad de entrar en la administración, decidí intentarlo. En mi familia todo el mundo había trabajado en la empresa privada y les extrañó mucho. Pero es la mejor decisión que he tomado en mi vida. Mis jefes eran todos hombres, me exigían muchísimo, como a cualquiera, y son los que me han ayudado a ir ascendiendo. Y situaciones que muchas otras mujeres pueden vivir, como la de aquella frase que dije, afortunadamente ya no las he vivido.

 

En el año 2007 me ofrecieron ir a la dirección del aeropuerto de Valladolid, lo que supuso un cambio sustancial. El aeropuerto es una base aérea compartida de uso civil, y el jefe de todos era el coronel de la base aérea. Era un mundo muy masculino, pero el trato conmigo fue exquisito, y a día de hoy sigo manteniendo una relación excepcional con ellos. Yo creo que cuando uno es profesional y riguroso en su trabajo, las cosas salen. Estuve trabajando allí 4 años y medio, y fue duro. He quitado nieve con una quitanieves a las 3 de la mañana. Me acuerdo que estábamos toda la noche, y cuando amanecía, veías más trozos de nieve por todas partes, y había que volver. Quizás no tenía que haber estado ahí, pero yo creo que la sensación de crear equipo es fundamental, y muchas veces se crea en las situaciones más difíciles. Yo siempre lo he concebido como un enriquecimiento personal, porque he aprendido muchísimo. Además, cuando te cuentan que hay un problema, si nunca lo has vivido, ¿cómo vas a saber resolverlo?

 

Posteriormente me fui al aeropuerto de Ibiza 2 años y por último me incorporé al aeropuerto de Madrid Barajas.

 

Siendo un aeropuerto mucho más grande que los otros, ¿notas la diferencia? ¿Hay más presión?

 

Cada uno de mis trabajos me lo he tomado muy en serio. Como Ingeniera aeronáutica he trabajado lo mismo en el aeropuerto de Valladolid con 500.000 pasajeros, que en el de Ibiza con 5 millones y en el aeropuerto de Barajas, que es un aeropuerto H24 y con 45 millones de pasajeros. Esa es la mayor enseñanza que he recogido: hay que trabajar muchísimo. Y rodearte de un buen equipo, tratando de que no haya personas tóxicas. El optimismo es fundamental, así como los momentos de humor, porque hay que saber destensionar a la gente. Y sobre todo también es importante la humildad.

 

¿Presión? Son puestos de mucha responsabilidad y repercusión, puede haber un problema que sea muy visible y pueden cesarte. Por eso yo, desde el primer momento, siempre he tratado de buscar una parcela para mi vida personal. Para mí es fundamental el equilibrio entre vida profesional y vida personal. Y no me refiero solo a la familiar, sino también buscar algo que te ayude a liberar. En mi caso es la pintura, incluso he estudiado Historia del Arte en la UNED. Y si has tenido un mal día, cuando llegas a casa, haces lo que te gusta para que te ayude.

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